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domingo, 15 de julio de 2012

"Sé perfectamente cuál es el pasado del Ogro"

Florencia Maggi es la nueva novia de Cristian Fabbiani, el jugador de futbol más famoso por sus romances que por sus goles. A pesar de la fama de mujeriego que tiene el ex River, la modelo indicó en un mano a mano con la revista Ahora: "Conmigo es distinto y sé que puedo cambiarlo".
Está por debutar con "Casting", obra que encabeza el humorista e imitador Roberto Peña, pero comenzó su carrera como bailarina de "Pasión de sábado" a los 20 años ‑ahora tiene 28‑. Su madre y su hermana más grande nada tienen que ver con el medio, pero su padre es actor y fue quien le inculcó el amor por las luces del mundo del espectáculo.

Trabajó con Gerardo Sofovich en "Palermo Hollywood Hotel" y fue parte de "La noche de Boca" con Marcelo Palacios, además de trabajar en teatro y en la televisión de Chile para la cadena Chilevisión.

Estuvo de novia durante seis años con un reconocido productor, del que prefiere reservar su identidad, y ahora hace tres meses que es la pareja de Cristian Fabbiani. Sí señores, el hombre que se hizo fama por vivir de boliche en boliche, por ser el padre de la hija de Amalia Granata y por tener más mujeres que Casanova. Pero ella asegura que desde que están juntos nació un nuevo hombre (sic).

"Lo conozco desde hace mucho, pero recién hace tres meses nos pusimos de novios. Sé perfectamente cuál es su pasado, conmigo es distinto y sé que puedo cambiarlo", cuenta Florencia Maggi con brillo en los ojos.

‑¿Ya te había encarado para salir antes?

‑Una vez en un boliche, pero le corté el rostro porque no me gustan los hombres mujeriegos como él. Calculá que lo conozco desde el 2006, así que sé mucho de su vida. Pero este verano nos reencontramos y lo vi distinto, más maduro tal vez. Y decidí darle una oportunidad.

‑¿Cómo comenzó la relación?

‑En realidad, nuestra relación se volvió medio virtual. Hablábamos mucho hasta que un día viajé a Mendoza porque Cristian no podía venir por compromisos laborales ‑juega en el club Independiente Rivadavia de esa provincia‑ y desde ese momento no nos separamos más.

‑¿Y qué te atrajo de Cristian teniendo en cuenta el historial que ya conocías de él?

‑Conmigo es re dulce. Me mima, me consiente, me dice que me ama todo el tiempo y yo lo amo con locura. Nunca me sentí tan contenida. Es puro corazón y conmigo abandonó la joda. Ahora, por ejemplo, lo ayudo a cuidarse con las comidas y a controlar las salidas. Si bien ambos somos libres de tener nuestros espacios con amigos, la mayor parte del tiempo estamos en casa mirando películas y descansando. O nos juntamos con nuestras familias o amigos, pero hacemos salidas muy tranquilas.

‑¿Y cuánto creés que le puede durar esta etapa de tranquilidad?

‑Nuestra relación y nuestra conexión es completamente distinta a otras que haya tenido. Sé que conmigo cambió, es otra persona.

‑¿Cómo es tu relación con Uma, la hija de Cristian y Amalia Granata?

‑Con Uma me llevo perfecto. Es una nena muy dulce y educada. Me encanta haberla conocido y pasar tiempo con ella. Y Cristian es un excelente padre.

‑¿Qué referencia hace el Ogro de Amalia?

‑Ninguna, simplemente es la madre de su hija.

‑¿Pero como ex pareja habla bien o mal?

‑Es que no habla porque no la asume como una ex pareja. Para él es solo la madre de su hija.

‑Eso no le va a caer nada bien a Amalia, justo ahora que arreglaron las cosas en Tribunales.

‑Yo todo el tiempo le aconsejo que tenga una buena relación con Amalia, porque es la madre de su hija. Pero que no la reconozca como novia no significa que hable mal de ella. Es una historia que tiene muchas idas y vueltas, y yo no pienso meterme. Pero es así. El dice: "Mis novias fueron Victoria y vos. Punto".

‑¿Y Victoria Vanucci qué opinión te merece?

‑No hablo de cosas desagradables. No me interesa.

"El embarazo viene muy bien"

Pamela David habló con la revista Ahora de la dulce espera que vive junto a Daniel Vila: "Por suerte. Viene todo perfecto". La conductora, admitió que "antes de que tomáramos la decisión de buscarlo, tenía muchísimos temores".
Como desde sus comienzos, la bellísima Pamela David sigue conservando no solo una cara perfecta, sino que continúa teniendo toda la simpatía y la humildad que la caracterizan desde siempre. A pesar de lo profesional que es, decidió tomarse un respiro y dejar de lado por un tiempo el plano laboral para dedicarse de lleno a su salud y preparar de la mejor manera la llegada al mundo de su hija Lola.

‑Siempre fuiste figura en todos los desfiles y hoy te toca verlos desde abajo de la pasarela… ¿Cómo lo vivís?

‑Una sola vez había ido a ver un desfile de mi amigo Claudio Cosano en el que participaban varios diseñadores, aunque yo solamente presencié su pasada. Me gusta desfilar, pero hoy en día la panza no lo permite. De todas maneras me pone muy feliz poder verlos desde otro lugar. Es como un mimo que siempre me inviten.

‑¿Cómo viene el embarazo?

‑Muy bien, por suerte. Viene todo perfecto. Antes de que tomáramos la decisión de buscarlo, tenía muchísimos temores, que son normales porque son cosas que te marcan en la vida y hay que analizar todo antes de intentarlo. Por eso es natural que tuviera un poco de miedo porque me imaginaba haciendo reposo durante los nueve meses de embarazo, porque yo ya había tenido ese tipo de problemas. Por suerte este que estoy viviendo ahora es un milagro: cada análisis que me hago es perfecto, cada revisión a la que me someto también sale muy bien. Es un embarazo que, gracias a Dios, estoy disfrutando.

‑Al estar embarazada, ¿se te complicaba a la hora de conducir?

‑No, aunque cuando había momentos un poco tensos y me ponía nerviosa me afectaba bastante, sobre todo porque tengo problemas con la presión. Ahí es cuando aflojaba un poco y decía "basta". Entonces me apoyaba en mis compañeros y delegaba mucho. Cuando tenía una semana intensa me pedía algún viernes de descanso. El límite siempre fue la salud: mientras estuviera bien y no sintiera ningún síntoma raro iba a seguir haciéndolo. Ahora que estoy pasando por el séptimo mes y se aproxima el momento del parto decidí que lo mejor era frenar un poco, tomarme un respiro. Por suerte siempre pude llevar bien las dos cosas, la conducción del programa y la evolución de mi embarazo, pero en su momento sentí que me molestaba bastante cuando se trataba algún tema complicado.

‑¿Fue algo que venías midiendo vos o tu pareja también pensó que lo mejor era que pararas un poco?

‑El sabía que a mí también me hacía muy bien trabajar. Es algo que siempre me llena de felicidad, que disfruto muchísimo porque me hace sentir entera. La verdad es que, como no había problemas con el embarazo, estuvo de acuerdo en que siguiera y me apoyó al máximo. Gracias a Dios pude convivir con las dos cosas y Daniel (Vila) me aguantó este deseo de seguir trabajando durante mi embarazo. Además, cuando surgía alguna complicación o no me sentía en condiciones de conducir, tenía la posibilidad y el permiso de tomarme el día, descansar, relajarme y poder seguir con mucha tranquilidad mi embarazo.

‑¿Cómo tomó tu hijo Felipe la llegada de su hermanita?

‑Lo pedía todo el tiempo. Noche a noche le rogaba a su ángel de la guarda que yo quedara embarazada para poder tener un hermanito. El quería un varón. Por eso, cuando se enteró de que va a venir una nena, tardó un poco más en asumirlo. Sé que se va a morir de amor cuando la conozca, que la va a cuidar muchísimo y que van a ser muy unidos. Seguramente, una vez que tenga a Lola, volverá a pedir por el varón porque es lo que quería pero, cuando nazca, va a estar muy contento y se van a llevar muy bien. Como madre lo siento todo el tiempo y por eso estoy segura de eso.

‑¿Y tu pareja?

‑Es un padrazo. Lo sé porque veo cómo es con sus otros cinco hijos. Con María Luisa, que es la más chiquita, es súper protector: está todo el tiempo pendiente de ella. Está bueno que sea así porque me hace dar cuenta de que la decisión que tomamos es correcta. Tener un hijo es algo hermoso, pero también hay que tener mucha responsabilidad y ser consciente de las condiciones en las que puede llegar ese bebé. No es fácil tomar una decisión así. Sé cómo es Daniel como padre y estoy segura de que no le va a hacer faltar nada a nuestra hija, porque es muy protector y le va a dar todo su amor. Realmente las cosas vienen muy bien y estoy inmensamente feliz con este momento que me toca vivir. Una vez que nazca Lola, nos espera una gran tarea para poder cuidarla y darle todo. Queremos que sea perfecto. Vamos a estar pendientes de ella todo el tiempo.

‑¿Casamiento para cuándo?

‑No queremos. Nunca pensé que el casamiento es bueno. Cuando me casé, fue porque estaba enamorada, pero delegando una idea que era la que tuve siempre. Estamos muy bien así. Por eso no quiero planificar nada.